Declaraciones Fiscales: Buena fe y Veracidad

Declaraciones Fiscales: Buena fe y Veracidad.

En el ámbito fiscal, las declaraciones presentadas por los contribuyentes son menester en la relación entre la autoridad y los particulares. Estas declaraciones no solo reflejan las obligaciones fiscales de cada contribuyente, sino que también se rigen por los principios de veracidad y buena fe. Dichos principios imponen al contribuyente la obligación de presentar información exacta y comprobable, y de conservar la documentación que respalde sus declaraciones. 

El sistema fiscal mexicano opera bajo el principio de autodeterminación, lo que significa que son los propios contribuyentes quienes calculan, determinan y declaran sus contribuciones conforme a las disposiciones legales. Este principio está acompañado de un supuesto de buena fe, lo que implica que las declaraciones se presumen correctas hasta que la autoridad, en ejercicio de sus facultades de comprobación, detecta inconsistencias o posibles omisiones. Sin embargo, la carga de la prueba para demostrar la veracidad o falsedad de los datos declarados recae directamente en el contribuyente, tal como lo indica el Código Fiscal de la Federación.

Por su parte, la autoridad fiscal tiene la facultad de revisar las declaraciones mediante visitas domiciliarias, revisiones electrónicas o auditorías (aunque actualmente lo pretenda hacer a través de cartas invitación). En este proceso, puede utilizar los datos proporcionados por los contribuyentes y cotejarlos con información en su poder o proveniente de otras fuentes (compulsas a terceros contribuyentes o en sus propios sistemas). Si encuentra discrepancias, la autoridad puede señalar omisiones y requerir documentación que respalde lo declarado. No obstante, la autoridad no está obligada a corroborar la veracidad de los datos por cuenta propia; esa responsabilidad sigue siendo del contribuyente. Esto refuerza la importancia de mantener registros contables claros y actualizados.

La jurisprudencia IX-P-2as-458 emitida por la Sala Superior del TFJA, subraya que los contribuyentes deben estar preparados para demostrar la veracidad de lo declarado en todo momento. Esto significa que cualquier dato presentado en las declaraciones fiscales debe contar con respaldo documental suficiente, como contratos, CFDI, comprobantes bancarios, polizas, balanzas y demás registros contables. Sin este respaldo, los contribuyentes corren el riesgo de que las autoridades fiscales consideren sus declaraciones como incompletas o inexactas, lo que podría derivar en la determinación de créditos fiscales o la imposición de sanciones.

Por ejemplo, si una empresa declara ingresos por servicios prestados pero no conserva los contratos y las facturas que respalden esas operaciones, será complicado demostrar que la información presentada es veraz. En caso de una revisión, la autoridad podría determinar un crédito fiscal por la diferencia entre lo declarado y lo que puede comprobarse documentalmente.

Para evitar contingencias fiscales, es imprescindible que los contribuyentes mantengan un archivo completo y organizado de la documentación que sustente sus declaraciones. Este respaldo no solo protege frente a posibles auditorías, sino que también brinda seguridad jurídica en caso de controversias con la autoridad. 

En conclusión, las declaraciones fiscales no son solo un trámite, sino una responsabilidad que exige precisión, transparencia y preparación. Los contribuyentes deben asegurarse de que cada dato declarado esté respaldado, esta es la mejor estrategia para evitar problemas ante revisiones de las autoridades fiscales.

La Jurisprudencia es consultable en: https://www.tfja.gob.mx/cesmdfa/sctj/tesis-pdf-detalle/47706/

Doctorante Michel Antonio Wabi Dorbecker.

“Los impuestos son los nervios del Estado” (Cicerón) y en este blog, el objetivo es mantenernos informados, para mantener al Estado nervioso.

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